Benvinguts insignificants éssers del regne humà

Un ésser qualsevol o qualsevol cosa, no importa, sempre ha d'explicar a un mateix públic una historia viscuda en un present o passat molt proper gairebé inexistent, un sospir, una idea.

By: ©LaGarsi



diumenge, 21 de desembre del 2008

Nada, Carmen Laforet


Se presenta en el texto una línea que nos conduce hacia un punto: el descubrimiento de la vida, la regeneración de una sociedad desintegrada física y moralmente que busca la esperanza entre los escombros que deja una lucha civil.

En este contexto, se resuelve usar a la rebeldía como propiciadora de un cambio, de un traslado de un mundo rural a la modernidad de una Barcelona en sus primeros años de posguerra, una Barcelona, misteriosa, encantadora, que atrae a pesar de que en sus entrañas hay un ambiente que huele a locura, abandono, angustia, confusión, melancolía y congoja, restos de una guerra fraticida, pero que ofrece una esperanza de supervivencia, de desarrollo, de maduración.
Andrea llega a Barcelona siendo una chica rebelde que tiene sueños e ideales que pretende hacer realidad en lo que sea posible. A su llegada se encuentra con una ciudad hecha jirones. El hecho de llegar a una casa que ha cambiado radicalmente desde la última vez que estuvo allí, donde todo el mundo ha perdido en bondad, alegría y normalidad la sume en una profunda tristeza. No comprende el comportamiento de toda esa gente, su violencia y desprecio mutuos, la hipocresía de su tía Angustias o el conformismo e incluso alegría de Gloria.

Andrea es una chica perdida, que desea una vida normal y acomodada, con medios más que suficientes para poder permitirse caprichos y obsequiar a sus amigos. No llega a adoptar claramente ninguna posición rebelde, siendo sus logros libertarios (como la marcha de tía Angustias) pura y arbitraria casualidad y fortuna de la circunstancia, no un mérito propio. Andrea, pese a su disconformidad, no manifiesta una intención de cambio más que el producido por el simple devenir de los acontecimientos. Su papel fundamental es mantenerse al margen para actuar a modo de cámara/espectadora. “Me parecía que de nada vale correr si siempre ha de irse por el mismo camino, cerrado, de nuestra personalidad. Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él. Imposible libertarme.” Sus ojos nos muestran lo que ve, sus oídos nos hacen llegar las conversaciones, las palabras. No juzga, pero tampoco justifica ni absuelve a nadie. Testigo y narradora de una penumbra colectiva.

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